Estamos inmersos en una revolución tecnológica que modificará la manera cómo vivimos, trabajamos y nos relacionamos tanto a nivel social como laboral. La cuarta revolución industrial, o Industria 4.0, tiene el potencial de elevar los niveles de ingreso global y mejorar la calidad de vida de la población. No obstante, como en todas las grandes revoluciones, este proceso de transformación solo beneficiará a aquellos que sean capaces de innovar y adaptarse al cambio.

Mobile World Capital Barcelona presentó ayer su primera sesión de diálogos, en el marco de Mobile Week Barcelona, punto de encuentro entre el mundo del emprendimiento, la industria digital, el pensamiento y las industrias creativas de Barcelona. La sesión contó con las ponencias de Aleix Valls, CEO de MWCapital; Marc Vidal, consultor de Transformación Digital; Esteve Almirante, profesor asociado del departamento de Innovación y Fecha Sciences a ESADE, y Luis Iván Cuende, co-fundador y CEO de Unpatent.

La sesión abrió el debate sobre la manera de entender la industria 4.0 ya que según Esteve Almirante, “Las revoluciones industriales aportaban herramientas que multiplican la fuerza de trabajo. Ahora y cada vez más vemos como las herramientas sustituyen el trabajo de los humanos, a coste 0 y con una escalabilidad infinita en temas económicos”.

La industria 4.0 impulsa cambios fundamentales en las profesiones del futuro. Algunas desaparecerán, otras cambiarán y se crearán profesiones nuevas. Aleix Valls opina que “la digitalización es una oportunidad y, si no la sabemos gestionar, puede ser una amenaza.

En un futuro, la robotización permitirá convertir los trabajos más duros en automáticos ya que un robot puede hacer lo mismo que una persona con la diferencia de que éste no se cansa nunca. No obstante, las habilidades humanas como la creatividad, la inteligencia emocional o el compromiso generan un valor añadido que no puede ser sustituido por máquinas.

El reto de la sociedad es saber entender esta transformación tecnológica, los cambios en los tejidos empresariales y la capacidad para aprovechar las oportunidades que la revolución tecnológica está generando. Marc Vidal, incidió en que “El valor añadido humano, en el futuro, se podrá comprar porque habrá una gran demanda de seres humanos. Ninguna administración pública habla de cómo adaptar nuestro mundo a un espacio en que el entorno laboral será absolutamente diferente al que tenemos ahora y tendremos que estructurar nuevos roles”. En esta línea, Aleix Valls, también opinó que “el hombre aporta valor en pensamiento ético, social y cultural y que en un futuro serán necesarias políticas más humanas.

Lluís Iván Cuende entiende la industria 4.0 como una nueva manera de relacionarnos: “Nos damos cuenta de que es necesario eliminar la intermediación y descentralizar el proceso industrial”. Lluís ejemplificó su opinión con el Bitcoin, una moneda descentralizada y justa con la que cualquier persona puede enviar dinero a cualquier otra sin permiso de ningún gobierno ni entidad bancaria. Este hecho ha creado una nueva plataforma para relacionarse sin intermediarios y mediante el uso de la tecnología Blockchain.

La constante y creciente utilidad de las nuevas tecnologías como IA, Blockchain, Big Fecha o la cyberseguridad, entre otras nos lleva hacia la disrupción con un cambio de paradigma alrededor de cómo hacer las cosas. El cambio de tendencias del mercado ha reinventado la manera de coordinar un mercado global y la capacidad de escalarlo a coste 0. “Hay que pensar qué sistema de innovación queremos en Europa y cómo la tecnología puede ayudar al conjunto de la población a integrar estos sistemas. La socialización de esta nueva cultura es cada vez más necesaria”, remarcó Marc Vidal.

El valor de la nueva economía no es otra cosa que el conocimiento. La humanidad aporta valor con pensamiento ético, social y cultural. La decisión colectiva se llama política y hoy en día el reto se centra en la creación de medidas más innovadoras que permitan la innovación y el adelanto tecnológico y digital.