22.11.2017

Collision Weekend: El primer paso hacia las startups del futuro

«Estáis aquí porque sois los mejores en vuestras respectivas disciplinas». Con estas palabras la subdirectora de Mobile World Capital Barcelona, Mónica Fernández, daba este sábado la bienvenida a los participantes del Collision Weekend de The Collider, el nuevo Venture Builder impulsado por la Fundación MWCB que aborda el reto de transformar conocimiento científico en soluciones tecnológicas.

Durante 48 horas, se han puesto en práctica las dinámicas de trabajo más punteras de Sillicon Valley con el objetivo de estimular la creatividad y fomentar la cohesión de los participantes. «Estad muy abiertos a nuevas aportaciones», era el primer consejo que los organizadores les daban el sábado por la mañana. Un consejo que, sin duda, los asistentes han aceptado y puesto en práctica magníficamente.

Divididos en equipos de tres personas (dos emprendedores y un científico en cada uno), los participantes comenzaron de cero sus ejercicios de simulación de creación de una startup tecnológica. Retos, ideas, observación, definición, rectificación, datos, información, análisis… Ensayo y error. Rectificación, prueba, aceptación o pivotaje. Así pasaron los dos días.

 

No hablamos solo de innovación, sino de innovación disruptiva

El reto de estos equipos no será solo crear empresas innovadoras. Su verdadero reto es crear startups innovadoras disruptivas. «Una innovación disruptiva es la que usa la tecnología para atender a los sectores que las grandes corporaciones han dejado de lado», se les dijo a los participantes.

Precisamente este es el sentido de The Collider: mejorar la vida de las personas atendiendo a la sostenibilidad y buen uso de recursos; hacer uso de la tecnología para crear un sistema de viviendas accesibles a todos; responder con creatividad a los problemas de justicia social; resolver las debilidades del transporte y movilidad y contribuir a hacer un sistema sanitario cada vez más inteligente y preventivo.

 

Vas a trabajar para un cliente, conócelo

Para enfocarse en la idea de la futura startup, hay que detectar una necesidad. Y para ello las dinámicas de trabajo han llevado a los asistentes a ponerse lo máximo posible en la piel del cliente potencial: conocer a quién se dirigen y saber qué hace ese cliente, sus gustos, sus aspiraciones y, si se puede, imitar su comportamiento y rutina durante un tiempo de prueba.

Por eso los equipos de The Collider han estado a pie de calle sondeando a su cliente potencial, haciéndole preguntas y valorando sus necesidades. Después, extrayendo conclusiones y poniendo en común esa información con el entorno. Porque, como se apuntó: «Hay que entender cómo son tus clientes, pero ten en cuenta que de lo que te dicen a lo que hacen hay mucha diferencia».

 

Escucha a quien estuvo en tu lugar antes que tú

Una manera inteligente de comenzar a hacer algo es recopilar información sobre quiénes han logrado antes que tú objetivos similares al tuyo. Para esto, Jaume Rey, CEO de Nexiona, pasó por el Collision Weekend a explicar su experiencia como emprendedor.

«Tenemos mucho temor a compartir las ideas por miedo a que nos las roben. Compartidlas. Es mejor tener el 33% de una empresa que el 100% de un power point», fue el primer gran consejo que dejó.

Rey habló además de cuáles son las dificultades más frecuentes para las startups a la hora de conseguir clientes, de algunas fórmulas para enfocar el negocio y de no perder la perspectiva empresarial dedicando más tiempo a conseguir inversores que clientes. «Te puedes pasar la vida buscando inversores, pero no hay mejor manera de financiarse que con clientes». Rey aseguró que reunir en una empresa perfiles expertos que ejecutan la idea con perfiles empresariales que la venden es una magnífica forma de comenzar una startup.

 

Hay que colaborar, pero también ejecutar

Y esto han hecho los participantes. No solo han estado reunidos trabajando en el desarrollo de la idea, sino que también las han puesto en marcha, las han materializado y las han vuelto a testear a pie de calle y ya con un MVP en mano.

Tras este piloto, han podido extraer muchas conclusiones de sus ejercicios. Han hecho una primera valoración su idea (¿satisface esta una necesidad?); han comprobado si su producto tiene un valor para el cliente (es decir, si estaría dispuesto a pagar por él); y han podido reconducir su idea (si han detectado que esta es buena, pero no la dirección en la que la habían enfocado inicialmente).

Han sido 48 horas simulando los pasos que tendrán que dar estos próximos meses para la creación de su negocio. Dos días de divergencia y acercamiento. Un fin de semana de puesta en común de dos perfiles necesarios para afrontar la revolución industrial más importante que se ha dado jamás. Como dijo Mónica Fernández: «Ha sido muy difícil encontraros, gracias por estar aquí».