israel startups

29.06.2015

El ecosistema israelí de startups: la ‘mili’ y la inmigración, motores improbables del emprendimiento

Imagen | Sam Lavy

A pesar de ser un país pequeño, el ecosistema emprendedor que Israel comenzó a construir en la década de los noventa ha llamado la atención de medio mundo. Algo lógico si se observan los datos que analizaba hace unos meses la consultora PwC.

En 2014, la venta de 70 startups dejó en manos de los emprendedores israelíes un total de 15.000 millones de dólares (alrededor de 13.400 millones de euros), alcanzando 39 de ellas varias rondas de financiación que superaban los 20 millones (unos 17 millones de euros).

A las startups israelíes no solo han sucumbido los inversores. Grandes compañías como Google, Apple o Facebook se hicieron un año antes con Waze – una aplicación de navegación social -, Prime Sense – el fabricante del sensor 3D de Kinect de Xbox – y Onavo – especializada en aplicaciones móviles. Un interés que también se ve en la cantidad de centros de innovación que estos gigantes han abierto en el país.

Según Startup Genome, Israel ocupa la segunda posición en la lista de países con mayor densidad de este tipo de compañías, un puesto por detrás de Silicon Valley. Eso sí, a pesar de la cercanía en el ranking, el ecosistema emprendedor del país difiere bastante del de la bahía de San Francisco.

Silicon Wadi: un ecosistema de startups ‘diferente’

israel startupsImagen | Wikimedia

En el libro Startup-Nation: La Historia del Milagro Económico de Israel, los periodistas Saul Singer y Dan Senor analizaron los elementos que han convertido a Israel en toda una máquina de hacer startups.

Entre esos factores destaca en primer lugar la gran motivación y determinación que poseen los emprendedores israelíes. Muy a menudo se emplea la palabra judía ‘chutzpah’ para definirlos. “Chutzpah es el sentimiento de que puedo hacer algo, incluso si me dices que no puedo”, explica en una entrevista Gilad Japhet, fundador de la red social de genealogía israelí MyHeritage. De acuerdo con Japhet, los emprendedores israelíes nunca aceptan un no por respuesta, intentando solucionar todo aquello que parezca imposible.

El ejército como motor de desarrollo

El ejército también deja mella en el ecosistema emprendedor. Los jóvenes israelíes deben pasar por el cuartel durante dos o tres años y, en su estancia, aprenden a desarrollar valores como el liderazgo, el trabajo en equipo y el sacrificio. Habilidades que también son importantes en el mundo emprendedor. Esto ayudaría a explicar el potencial de Israel como cuna de startups y empresas tecnológicas de seguridad, uno de los aspectos más importantes dentro de un ejército y en un país marcado por los conflictos bélicos y la obsesión por la protección y la seguridad.

Por otro lado, debido a la historia y situación del estado de Israel, desde su creación como estado, se ha optado por desarrollar una potentísima industria militar, lo que, además de capital humano, también ha precisado de enormes inversiones económicas para la fabricación de armamento.  Una situación que ha servido para avanzar tanto el desarrollo de estructuras convencionales como para las electrónicas, allanando también el terreno para la creación de profesionales en el sector tecnológico con una elevadísima capacitación técnica.

Finalmente, a estos factores hay que sumarle también el hecho de que la mayoría de padres de los emprendedores han vivido la experiencia de la inmigración, de ahí que les hayan enseñado a no tener miedo de correr riesgos.

Tampoco hay que olvidar los 23.86 millones de euros que el gobierno invierte en I+D, casi un 5% del PIB del país, lo que le hace convertirse en uno de los estados más involucrados en cuestiones de innovación. Otro ingrediente de una receta que ha demostrado ser de éxito y que 15 startups podrán conocer de primera mano gracias a un acuerdo de colaboración entre 4YFN y DLD Tel Aviv, uno de los eventos de tecnología más importantes de Israel.