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23.02.2017

Ética y tecnología: la necesidad de una revolución ilustrada en la era digital

Los avances tecnológicos ofrecen prestaciones que utilizamos de manera natural e instintiva en nuestra vida cotidiana. Estas nuevas tecnologías, en general, van acompañadas de una nueva manera de relacionarnos con el mundo. Estos cambios han llegado al mundo con gran protagonismo y permanecen para seguir evolucionando.

Los cambios generados en el sector tecnológico ofrecen grandes oportunidades pero también presentan retos y amenazas que, como sociedad, tenemos que ser capaces de preveer. El uso adecuado de la tecnología no es siempre fácil, y en ciertos casos nos podríamos plantear la idea de que deba existir un límite. ¿La tecnología nos hace más o menos humanos? Lo que está claro es que no podemos correr el riesgo de convertirnos en espectadores de estos procesos. Estos cambios nos pueden dejar aislados de un mundo que cambia constantemente y que nos exige adquirir nuevos conocimientos; nos obliga a ser flexibles.

Ética y Tecnología” fue el tema central a debatir durante la sesión de debate en el marco de Mobile Week Barcelona, en el Museo de Arte Contemporáneo de Catalunya (MNAC). Aleix Valls, CEO de Mobile World Capital Barcelona; Begoña Romàn, profesora a la Facultad de filosofía de la Universitat de Barcelona;  Aureli Soria-Frisch, director de I+D en Neurociència de Starlab Barcelona SLU; Enric Puig, director Instituteinternet.org y Núria Conde, Biohacker participaron como ponentes en el debate.

Durante la sesión, se abordaron retos como la humanización entre el ser humano y la tecnología. Enric Puig inició el debate afirmando que “corremos el riesgo de que la tecnología nos deshumanice”, pero según Begoña Román “el ser humano se crea cada día a sí mismo. La tecnología contemporánea se puede aplicar a las relaciones y a la propia anatomía humana.” En general, las TIC nos replantean cómo queremos definirnos y cuál es nuestra ética, al mismo tiempo que somos seres libres y responsables de nuestros actos con el uso de la tecnología en el propio entorno.

La ética del algoritmo y la ética como reflexión de la moral fue uno de los aspectos que se debatieron durante la segunda parte de la sesión. Aleix Valls explicó que “el diseño de algoritmos y de inteligencia artificial implica discrepancias éticas y sociales. Es necesario que se cree una constitución digital europea. Es evidente que existe una cuarta revolución industrial y, por tanto, es necesario pensar cómo regular los derechos de la sociedad”.

Begoña Román cerró la sesión exponiendo que “la ética contemporánea ha descubierto que las preguntas son muy complejas. La diversidad de opiniones y creencias hace que nos preguntemos qué nivel de riesgo estamos dispuestos a asumir. Las ideas se tienen y las creencias se adquieren. Somos productos culturales, heredamos lenguaje, simbología y hábitos. El proceso de reconstruir la identidad nos lleva hacia el pensamiento crítico. Necesitamos una revolución ilustrada en la era digital.”