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31.03.2015

Kahoot: ¿Quién dijo que el móvil en clase no era útil?

Imagen | Kahoot

Además de sustituir pizarras y libros tradicionales, la tecnología puede servir para hacer las clases mucho más amenas y efectivas, tanto para los alumnos como para los docentes. A veces se pasa por alto que los estudiantes también utilizan las nuevas herramientas interactivas y su visto bueno es crucial para que los métodos pedagógicos funcionen. Si los contenidos resultan demasiado complejos o tediosos, los alumnos no se implicarán en el aprendizaje.

Este es precisamente uno de los puntos fuertes de los que presumen los creadores de Kahoot, una aplicación de origen noruego que ya cuenta con más de 30 millones de usuarios únicos desde su lanzamiento en 2011. Una vez abierto un perfil, la app permite crear fácilmente tests con preguntas de la temática elegida y añadir vídeos, imágenes y otros materiales digitales para mejorar la experiencia.

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Para aprovechar al máximo este potencial, los fundadores de Kahoot proponen todo un método pedagógico. El sistema comienza con un primer examen ideado por el profesor, que cada alumno contesta desde su propio smartphone sin necesidad de tener una cuenta en la aplicación. Los estudiantes pueden seguir los resultados en una pantalla instalada en el aula donde se proyectan las cuestiones, mientras el educador observa desde su interfaz quienes contestan correctamente.

Una de las principales novedades de Kahoot frente a otras herramientas similares es que, una vez completada esta prueba inicial, los estudiantes pueden crear su propia relación de preguntas según sus dudas o curiosidades. En base a ellas, el docente se hace una idea de los avances de la clase y las áreas que no están del todo asimiladas para extraer los contenidos a reforzar.

Una vez que el profesor establece las áreas objetivo, los alumnos entran de nuevo en la dinámica para hacer nuevos test con los que retar a sus compañeros. La idea es que se diviertan y contribuyan al desarrollo de la asignatura, un sistema que sus creadores han bautizado como ‘círculo de alumno a líder’: los chicos no solo escuchan la explicación desde sus pupitres, sino que participan activamente y toman las riendas del juego.

La apuesta innovadora de esta startup noruega ha tenido éxito también entre empresas y universidades; en enero, 14 millones de personas completaron alguna prueba de la plataforma. Otra de las claves de este rápido crecimiento es la difusión mediante conferencias y en redes sociales, donde sus fundadores han creado una comunidad en la que profesores y alumnos comparten experiencias y contenidos.

Con Kahoot, los docentes entregan la batuta a sus pupilos para adaptar la educación a sus necesidades reales.