La historia de TouristEye, una app de éxito contada por su creador

Javier Escribano es cofundador de TouristEye, una app móvil de turismo y viajes que fue comprada por Lonely Planet a finales de 2013. En esta entrada el propio Escribano habla en primera persona de la historia de TouristEye, desde que que se la enseñó por primera vez a Marissa Mayer en 2009 hasta su posterior venta a uno de los gigantes mundiales del turismo y las guías de viaje.

Siempre recordaré la primera demo del prototipo de TouristEye a alguien no universitario. Fue en la graduación del master que hice en el IIT de Chicago en Mayo de 2009. Saqué el Google G1 de mi bolsillo y enseñé las pocas pantallas feas y horribles que tenía funcionando. La persona que tenía enfrente mío era Marissa Mayer, entonces vicepresidenta de Google, hoy CEO de Yahoo. Así comenzó nuestra gran aventura, mostrando algo que ahora me daría vergüenza enseñar a una de las personas más importantes del mundo.

Mi compañero de carrera Ariel Camus y yo empezamos a hacer apps para terceros mientras hacíamos TouristEye. Pronto nos dimos cuenta que si queríamos que TouristEye llegara lejos tendríamos que dedicarnos al 100%. No queríamos que fuese solo una app, queríamos que TouristEye fuese una empresa ambiciosa. En ese momento incluso rechazamos ofertas muy interesantes para llevar el desarrollo de apps de empresas internacionales. Teníamos solo 23 años y no nos daba miedo el fracaso. Sabíamos que si nos salía mal el proyecto, siempre podíamos buscar empleo.

Julio 2010: el lanzamiento

Ya estábamos allí en Silicon Valley pero viendo nuestras métricas seguíamos sin ver el camino claro. En esas semanas de análisis del producto con los mentores de 500Startups decidimos hacer una prueba utilizando la información del viaje de los usuarios, y el resultado fue espectacular. A los usuarios les encantó. Por lo que decidimos confiar en nuestros instintos y en esas métricas y hacer algo que nadie te recomienda hacer. Si queríamos optar a ser una empresa importante, si queríamos aumentar la recurrencia de los usuarios y tener unos ingresos más recurrentes, íbamos a simplificar el producto y reescribir prácticamente todo el código desde cero.

En Mayo de 2013, seis meses más tarde, lanzamos nuestra tercera versión. Las semanas de después confirmaron que el uso aumentaba, los usuarios valoraban mucho más el producto y los ingresos eran más altos. Además era mucho más fácil de mantener y mejorar el código porque no tenía toda la herencia de 3 años. Pudimos hacer cambios todos los días en el verano de 2013 para optimizar al máximo. Por ejemplo conseguimos aumentar la tasa de registro de usuarios en las apps de un 10% a un 52%. Medir e iterar era clave.

Con esos datos nos planteamos una nueva ronda de inversión con fondos americanos. Cuando estábamos en medio de ella Lonely Planet nos llamó, vimos que realmente encajábamos perfectamente y decidimos aceptar la oferta por nuestra “app”. Fuimos a su sede central en Nashville y cerramos la venta. Siempre recordaremos el paseo en canoa tomando unas cervezas celebrando el acuerdo con sus directivos o la cena de después tomando costillas y escuchando country mientras brindábamos por la unión del mejor contenido con la mejor tecnología. ¿Quién nos iba a decir hace 4 años que la mayor empresa de guías de viajes del mundo iba a estar interesada en nuestra pequeña gran idea? Muy pocos confiaron en nosotros, por lo que les estaremos eternamente agradecidos. Simplemente un consejo, solo tienes que soñar alto y ejecutarlo con pasión y perseverancia. ¡Suerte!

La historia de TouristEye, una app de éxito contada por su creador

Desde el día cero tuvimos visión internacional, por eso lanzamos en español e inglés a pesar del esfuerzo extra que acarreaba. En estos años ya habíamos visitando San Francisco un par de veces. Por tanto era un paso natural para nosotros ir a una aceleradora de startups como 500Startups, en Silicon Valley. Tiramos de contactos que habíamos hecho para ganarnos el apoyo de varios mentores y personas cercanas, y nos invitaron a ir. Siempre supimos que era en USA donde íbamos a poder encontrar la inversión necesaria para competir en serio, acuerdos con empresas (como el de Virgin Airlines que conseguimos) o la venta de la empresa.

Lanzamos TouristEye para iOS, Android y web en Julio del 2010. Antes de lanzar habíamos promocionado la app durante meses entre diversos bloggers y comunidades de viajes. En apenas dos semanas conseguimos 5.000 usuarios. El word-of-mouth hizo el resto y llegamos a los 10.000 usuarios poco después. La clave fue un producto gratuito, que hacía pocas cosas pero bien hechas y haberse movido anteriormente para captar potenciales usuarios. Mucha gente esconde su idea y su proyecto hasta que esté perfecto. Creo que es un error y que debes sacarlo cuanto antes para poder ver si tus hipótesis son válidas. Y sobre todo, en algo como una app donde suele haber muchísima competencia, y se tarda más en iterar comparado con una web.

Fuimos ambiciosos y ofrecimos una guía de viajes para cualquier destino, sin embargo teníamos contenido de muy pocos destinos. Los usuarios podían añadirlo, pero eso solo lo hacen el 5% como máximo. Vimos que íbamos a tener que hacer un gran esfuerzo en completar nuestra base de datos. Los usuarios nos machacaban en las reseñas de las aplicaciones. Al menos descubrimos que los usuarios no valoraban las descripciones de lugares si no que les bastaba con los precios, horarios y los consejos de otros viajeros. Para suplir este defecto hicimos un esfuerzo extra, añadimos más contenido y mejoramos la interfaz para que los usuarios entendieran que él éxito de TouristEye estaba en su comunidad. Empezamos con solo 1.000 lugares y ahora tenemos más de 200.000 añadidos.

En ese primer año además nos quedamos sin desarrollador de Android y no podíamos permitirnos contratar a otra persona por lo que no pudimos corregir los errores que sucedían en los diversos modelos de Android ni añadir nuevas features. La valoración de la app cayó en picado hasta que 6 meses después contratamos a otro desarrollador y la pusimos al día. Desde entonces hemos sido testigos de la estabilidad de Android, de que ya no cuesta tanto desarrollar como costaba antes y de que Android es la mejor plataforma para iterar. No solo porque puedes subir actualizaciones en el día (hemos llegado a subir 3 por semana) si no porque el mercado español es puro Android por lo que hay suficiente volumen para que sean representativas las pruebas que haces.

En el 2011 nacía cada semana una app que competía con nosotros de alguna manera, y muchas de ellas con varios millones de inversión bajo el brazo. Tras hablar con nuestros usuarios decidimos que teníamos que darles mejores herramientas para planificar sus viajes en vez de ser simplemente una guía de viajes. Por lo que hicimos nuestra primera iteración permitiendo que planificar su viaje día por día en una interfaz única hasta ese momento. Nos fue bien porque se convirtió en una herramienta ideal para la gente que amaba planificar los viajes, y eran esos viajeros los que hablaban a sus amigos de nosotros. Conseguimos que Google nos destacara en su Chrome Web Store con nuestra versión web y en la Play Store y gracias a ello conseguimos unos 50.000 nuevos viajeros.

En el 2012 empezamos a cobrar por cierta funcionalidad dentro de la aplicación, pero vimos que aunque la conversión era decente (5-7%) los ingresos no nos iban a pagar los gastos. Hacer dinero con las apps es muy complicado, sobre todo en el mercado español. Otra gran duda fue como conseguir cada vez más descargas. El SEO en las App Stores se puso muy complicado, sobre todo porque en nuestro caso los algoritmos de Apple y Google primaban las apps con el nombre de la ciudad en el título. Sin embargo nosotros no podíamos lanzar una app por ciudad porque iba en contra de nuestra visión de permitir planificar fueras donde fueras. Tampoco queríamos gastar dinero en publicidad porque no generábamos suficientes ingresos por lo que gastar dinero en publicidad podría ser nuestra ruina. De hecho, en toda la historia de TouristEye nunca hicimos publicidad, todo el crecimiento fue orgánico.

Visión internacional y Silicon Valley