Imagen | Phil Roeder

A lo largo de los años, los modelos educativos han ido cambiando a medida que la sociedad también lo hacía, adaptándose a la realidad y la necesidad de cada época. Poco tiene que ver, lógicamente, la realidad educativa actual con la de siglos atrás.

Si nos remontamos a la prehistoria, el modelo educativo, por denominarlo de alguna manera, dependía principalmente de la figura materna. Las mujeres se encargaban de casi toda la enseñanza, mientras que la figura paterna se centraba en aspectos más concretos y ligados con la subsistencia, como por ejemplo la caza o la supervivencia. Se trataba de un sistema muy primario e individual, donde los más pequeños aprendían de sus propios padres los conocimientos básicos para dar respuesta a las necesidades básicas.

Un primer gran cambio, o incluso una primera revolución, la encontramos en Sumeria, en Mesopotamia, en el 2.000 AC. Por aquel entonces aparece el primer concepto de escuela, centrado sobre todo en la enseñanza de la escritura, y diferenciándose básicamente  por el hecho de ir un paso más allá que ayudar a solventar las necesidades del día a día. Las personas que se beneficiaban de este nuevo modelo eran, sin embargo, únicamente personas de clase privilegiada.

Grecia y Roma

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El concepto de escuela tal como lo entendemos ahora, como una institución complementaria a la enseñanza familiar, tiene un destacado papel ya en la antigua Grecia. Es en ese momento cuando se  rompe el concepto de escuela ligada a la  institución religiosa, presente desde la antigüedad, para dar paso a un concepto más global, y que perseguía cultivar el espíritu.

La educación en Grecia, y también posteriormente en la Antigua Roma, buscaba formar a los alumnos para que éstos recibieran una educación completa. Mediante la instrucción de todos los conocimientos necesarios, podían integrarse plenamente en la sociedad. Ya se enseñaban diferentes asignaturas, como por ejemplo aritmética, música o educación física. En Grecia ya existía incluso lo que hoy conocemos como enseñanza universitaria, una educación basada en los conocimientos transmitidos por grandes maestros. Hay que remarcar, a pesar de todo, que las escuelas en Grecia eran privadas, por lo que  no estaban abiertas a toda la población. En Roma, la educación también estaba vinculada a la élite social.

Siglo XVIII

Punto y aparte merece también la época que inicia Federico Guillermo II en 1787, al promulgar un código escolar que quitaba al clero el poder de la educación para concederlo al Ministerio de Educación. Así, el Estado pasaba a ser el responsable de las escuelas con un sistema coordinado de escuelas.  Éste código destacaba por remarcar que todos los niños debían ir a la escuela primaria, con el objetivo de ofrecer una educación básica a todos los niños, sin dejar de lado un sistema de exclusión, para aquellas alumnos que tenían una mala conducta.

Desde entonces, la educación básica sigue siendo obligatoria para todos los niños, pero aún hoy es una realidad muy lejana. Según cifras de la UNESCO, hay en el mundo 57 millones de niños, aproximadamente, sin escolarizar, la mitad de los cuales vive en países afectados por conflictos.

La actualidad

El periodo actual también merece ser destacado dentro de la historia, gracias al cambio derivado de la tecnología y las posibilidades que ofrece su integración en las aulas. De su mano, tenemos acceso a una educación más personalizada, pudiendo atender las necesidades específicas de cada alumno y adaptando el ritmo de aprendizaje a sus capacidades.

Además, tal como recalca la Fundación Santillana, “la tecnología tiene la potencialidad de contribuir a transformar los sistemas escolares en un mecanismo mucho más flexible y eficaz”.

El papel del profesor también se ha visto beneficiado por la entrada de la tecnología en las escuelas, ya que gracias a las posibilidades que ofrece, se pueden optimizar mejor las rutinas y complementar las lecciones con un abanico de elementos muy variados. Se ha pasado de la pizarra a los elementos digitales, lo que también beneficia que las clases sean más amenas y entretenidas. Precisamente, la Fundación Mobile World Capital Barcelona, a través del programa mSchools, ofrece la plataforma de aplicaciones educativas Toolbox, un recopilatorio de herramientas evaluadas por docentes pensado para que profesores, estudiantes y padres empiecen a utilizar de manera habitual contenidos educativos móviles de calidad.

Ya es un hecho consolidado también en muchos países que cada alumno tenga su propio ordenador. El uso de la tecnología en la educación será cada vez más generalizado e importante, y no sólo en los países más desarrollados. La propia UNESCO indica que la tecnología pueden contribuir al acceso universal a la educación, por lo que a medida que se vaya extendiendo su uso , la tecnología tendrá un papel más importante en la enseñanza global.