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Aprender para adaptarse o fracasar

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  • La pandemia ha acelerado la necesidad de los profesionales de formarse. Acentuando el “lifelong learning” como una nueva idea que defiende el conocimiento continuo y rechaza el estático 
  • Según UK Learning and Work Institute los datos señalan que el anhelo por seguir aprendiendo por parte de adultos se ha duplicado en 2020 en comparación con 2019 

 

 

Vivimos en tiempos altamente cambiantes, la sociedad que conocíamos hace unos años se ha visto bruscamente modificada por la llegada de la pandemia. Aquello que anteriormente definíamos como adaptación y mejora de la sociedad ahora nos parece un inesperado punto de inflexión que, ligado a la digitalización, ha provocado enormes cambios profesionales, sociales, aspiracionales y emocionales.  

 

Pero más allá del efecto catalizador de la pandemia, la sociedad está cambiando porque las necesidades, la oferta y la demanda también son diferentes y, además, porque las nuevas dinámicas de acceso a la información y la conectividad nos moldean como sociedadComo ya ocurriría en algunos campos, durante la revolución industrial, algunos trabajos o procesos se han automatizado, y cada vez más, el valor humanístico y aquellos elementos más creativos, personales y menos replicables se erigirán como el único gran valor capaz de batir a cualquier robot o algoritmo. 

 

Formación, formación y formación, durante toda la vida 

 

Como consecuencia a todos estos cambios podemos identificar también un gran efecto en la educación. Ahora no se debe entender solamente como unas clases magistrales de educación obligatoria o universitaria que afrontamos para tener unos conocimientos básicos y que, llegada una edad, ya no necesitamos aprender más. Precisamente ahora, que vivimos en un contexto continuamente cambiante afrontamos y aprendemos sobre nuevas necesidades, ofertas o demandas de forma natural para seguir adelante, esto se conoce como “lifelong learning”. Rod Menchaca, nos explica más de este concepto en nuestro Voices de esta semana.  

 

Básicamente, esta idea defiende que los profesionales del presente y del futuro ya no deben ser personas con conocimientos estáticos; ya nadie será lo que representaba el título que obtuvo al acabar sus estudios superiores o universitarios. El cambio hoy sucede de forma constante, y esa agitación permanente transforma dinámicas, tecnologías y, esencialmente, los propios negocios. Las empresas y sus propósitos van mutando sin perder su esencia, pero si cambiando sus fuentes de negocio, sus targets y como no, la manera de llegar a ellos en todos los sentidos. Eso obliga a que trabajadores y directivos asuman el aprendizaje permanente como parte de su día a día durante toda su vida. 

 

Esta nueva realidad ha llevado a la digitalización de sectores tradicionales, como diría Bauman, ahora todo es líquido y nuestras habilidades también. Es necesaria una adaptación y esta requiere un nuevo escenario, ya que en muchos casos las competencias existentes no son las necesarias para implementar los nuevos modelos de negocio. Pero esto no supone algo malo, más bien una oportunidad por aprender algo nuevo o descubrir una habilidad que desconocíamos de nosotros mismos.   

 

Un mercado cambiante al que adaptarse 

 

Es interesante contextualizar que, según la Organización Internacional de Trabajo, en el último año se ha producido una pérdida de empleo sin precedentes. Se calcula que en 2020 se perdieron 114 millones puestos de trabajo en todo el mundo, y en España la cifra alcanza las 600 mil personas. Delante de dicha situación y otras de las consecuencias de la pandemia, muchos profesionales han decidido apostar por su conocimiento para explorar nuevas habilidades. 

 

De hecho, solo en Reino Unido, el “UK Learning and Work Institute” ha revelado que los datos señalan que el anhelo por seguir aprendiendo por parte de adultos se ha duplicado en 2020 en comparación con 2019. Obviamente, la posibilidad de hacerlo online en un momento donde la ciudadanía dispone de más herramientas y tiempo libre, que en otros tiempos dedicarían al traslado hasta la oficina u otras actividadesha abierto una puerta accesible para una gran mayoría. 

 

Aprovechando el hilo de nuestra pasada sesión de Mobile Talks donde hablamos sobre la era del consumo y tuvimos la posibilidad de hablar de los nuevos perfiles profesionalesEl futuro se dibuja cada vez más ligado al concepto “Staff on demand” y eso implica que cada persona deberá gestionarse de forma autónoma como si se tratara de una empresa. De esta manera, sin el apoyo de una empresa u institución ¿serán capaces de pagarse sus constantes actualizaciones de conocimiento? ¿O hablamos de un privilegio que solo aquellos que trabajen full-time se podrán permitir?