Article  | 

El 6G permitirá el ‘Internet de los Sentidos’ en 2030

SHARE

  • Se impondrán velocidades de hasta un terabyte por segundo y latencias inferiores al milisegundo sobre bandas de frecuencias de terahercios
  • La computación cuántica, la inteligencia artificial y la robótica avanzada automatizarán la sociedad en la próxima década
  • El tacto y el gusto enriquecerán la experiencia online y difuminarán las fronteras entre los mundos reales y virtuales
  • Europa promueve el proyecto Hexa-X para identificar potenciales casos de uso de una hiperconectividad inclusiva, segura y ecológica

 

Antonio Lorenzo

Ciertos ingenieros de telecomunicaciones no cumplen años sino generaciones de telefonía. Estos mismos técnicos acaban de estrenar el 5G y ya trabajan en el 6G, sin descanso por medio. Posiblemente alguno de estos visionarios tenga enmarcado en su despacho aquella frase del gurú Peter Drucker en la que se asegura que la mejor forma de predecir el futuro es creándolo. Sin tiempo que perder, los proveedores de redes y de microprocesadores tienen a sus mejores hombres pergeñando la banda sobre la que crecerá el Internet de los Sentidos (IoS), con el tacto, olfato y hasta el gusto como novedades del prodigio, todo ello en un entorno de plena convergencia ciberfísica de los mundos físicos, digitales y personales. Ahora el nuevo mantra es la realidad extendida.

Se impondrán velocidades de hasta un terabyte por segundo y latencias inferiores al milisegundo sobre bandas de frecuencias de terahercios

Los operadores de telecomunicaciones consultados destacan las capacidades teóricas de las futuras redes 6G para ampliar la experiencia cognitiva del usuario, sumergiéndolo en realidades totalmente inmersivas y multisensoriales, en entornos terrestres, aéreos, marítimos e incluso espaciales. El consenso de las telecos discrepa sobre las fechas, ya que unos apuntan que las redes 6G comenzarán a estandarizarse en torno al 2027, pudiendo estar los primeros prototipos reales preparados para el 2028. Sin embargo, otros jugadores, quizá en un escenario más realista y menos apresurado, sugieren viajar hasta 2030 para convivir con una tecnología que presumiblemente será coetánea de los ordenadores cuánticos y que marcará el paso de la futura transformación digital en los próximos años.

Con tránsitos de un terabyte por segundo en condiciones especiales, unas mil veces más rápido que el gigabyte prometido del 5G, el escenario previsto para la próxima década invita a frotarse los ojos de incredulidad. Se espera que el consumo energético se reduzca en magnitudes mil veces más eficientes que las actuales y el lapso de respuesta de la red será inferior al milisegundo (milésima parte de un segundo), frente a los 10 milisegundos del 5G. Estas latencias permitirán a los robots trabajar de forma completamente síncrona en el futuro Internet industrial.

 

Sociedades virtualizadas

De una u otra forma, los expertos sondeados sobre la suerte del 6G coinciden en que los hologramas estarán tan logrados que difícilmente se distinguirán los escenarios reales de los virtuales. Cada persona podrá replicarse en un gemelo digital para asistir a reuniones seudopresenciales a miles de kilómetros sin alejarse un centímetro de la pantalla. Eso será la puntilla para los viajes de negocios y hoteles de convenciones. También se aplicarán los gemelos digitales para la producción sostenible de alimentos o para representar los comportamientos con los que “modelar, supervisar y gestionar con precisión casi cualquier servicio público o privado, como el transporte público, la sanidad o la supervisión del medio ambiente”, explican desde Ericsson.

La convergencia ciberfísica permitirá el intercambio intelectual entre humanos, máquinas y algoritmos

Las dos dimensiones quedarán en el pasado para incorporar en los avatares no sólo la profundidad sino también la opacidad propia de los cuerpos físicos. Esa telepresencia será una experiencia habitual en la década de 2030, ya que se podrá “interactuar o experimentar el mundo físico a distancia con una fidelidad real, lo que incluye tanto la realidad virtual como la aumentada y la fusionada”, explican desde Ericsson. En concreto, “los usuarios pueden interactuar con réplicas digitales de otros seres humanos u objetos en tiempo real utilizando interacciones multisensoriales, ampliando la experiencia audiovisual con experiencias hápticas o incluso olfativas, creando un mundo ciberfísico totalmente fusionado”.

 

Bienvenido ‘Mr. Cobot’

La hiperconexión será como el aire que ahora respiramos y los jóvenes no tendrán que sacarse el carnet para conducir coches realmente autónomos. De hecho, la cartografía espacial en tiempo real (para alegría de los coches autónomos) formará parte de la normalidad tecnológica mientras los datos de usuario incorporarán el contexto como variable de especial valor en la analítica de los mismos. Posiblemente, las imágenes serán 24K y la inteligencia artificial parecerá casi natural. A ese ritmo de desarrollo, el primer mundo será testigo de baterías de los dispositivos capaces de funcionar durante semanas, con servicios en la nube a ras de suelo, casi en cada objeto.

Los robots se convertirán en ‘cobots’, capaces de realizar tareas muy complejas y colaborativas

Los drones serán parte del paisaje, a modo de antenas móviles para las ondas milimétricas (mmWave). El uso generalizado de estas altas frecuencias permitirá satisfacer las necesidades de conectividad de miles de personas de forma concurrente, pero también de la nueva generación de robots (o cobots) que poco a poco se convertirán en los más eficaces e incansables compañeros de trabajo, con tareas cada vez más complejas y colaborativas.

 

Taxis aéreos autónomos

Giovanni Geraci y Ángel Lozano, miembros del departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de la UPF, apuntan que la ‘killer application’ de la era 6G serán los taxis aéreos autónomos. Estos servicios requieren enormes anchos de banda y latencias extraordinarias para lo que se podrían requerir híperaltas frecuencias, entre los 96 GHz y los 3 terahercios (Thz), según desvelan en un estudio referido al ‘Vuelo del 5G al 6G’.

Por su lado, los analistas de Ericsson apuntan que la convergencia de los mundos físicos y digitales será mucho más evidente en los próximos años. “Por ejemplo, el Internet de los Sentidos aumentará nuestra percepción digital más allá de los límites de nuestro cuerpo, de forma que la red proporcionará soluciones rentables y fiables para todo tipo de casos de usos”, explica Erik Ekudden, vicepresidente y responsables de Tecnología y Estrategia de Ericsson. El mismo experto asegura que la plataforma de innovación del 6G será la “columna vertebral” de una sociedad de la información que también será testigo de “intercambios intelectuales entre humanos, máquinas y agentes de software, con nuevas formas de colaboración en todo el ecosistema”.

Los taxis aéreos autónomos y la telepresencia por hologramas serán las ‘killers applications’ de la próxima generación de servicios digitales

Por su parte, Iván Rejón, director de Estrategia, Marketing, Comunicación y Asuntos Públicos de Ericsson España, explica que «el deseo de casos de uso más avanzados en los que convergen los mundos físico y digital ya se puede veren la 5G y será aún más evidente en el desarrollo de la 6G. Por ejemplo, el Internet de los Sentidos aumentará nuestros sentidos más allá de los límites de nuestro cuerpo. Ahora estamos imaginando las posibilidades que podrían ofrecer las redes de conectividad ilimitada para las personas, las empresas y nuestro mundo en general», explica.

 

Interés supranacional

La importancia estratégica del 6G forma parte de las agendas políticas de los países más desarrollados del mundo. La carrera acaba de empezar y quien se posicione en la parrilla de salida tendrá ventaja respecto a sus rivales, especialmente en cuestiones como la seguridad de las cadenas de suministro críticas, la autonomía de las baterías y la Inteligencia Artificial. Así, en la última Cumbre del G7, los gobiernos de EEUU y Reino Unido acordaron colaborar con los estándares técnicos del futuro 6G con la “ambición de liderar el mundo en I+D, crear empleo y garantizar la seguridad de los ciudadanos”.

A finales del año pasado también se impulsó la denominada Next G, una alianza de países para definir las hojas de ruta del 6G. Por su parte, la UE dispondrá de un presupuesto de 900 millones para los próximos seis años con los que crear una empresa común dedicada a Redes y Servicios Inteligentes con vistas al 6G, complementario al proyecto Hexa-X, con fondos iniciales de 60 millones de euros. Sólo Alemania destinará cerca de 700 millones de euros para la investigación de la futura banda ancha hasta 2025.

 

Hiperconectividad para todos

Habrá que conservar este texto durante nueve o diez años para poder comprobar a partir de entonces cuánto de cierto hay en las previsiones de los consultores que, a finales del pasado septiembre, se reunieron en el 6G Summit, entre ellos Vint Cerf, considerado uno de los padres de Internet. En este tipo de foros se aboga por la equidad digital de una generación de banda súper ancha que “democratizará la conectividad y sus beneficios”, en una sociedad inclusiva y vacunada ante cualquier tipo de brecha tecnológica.

Por su lado, la Academy of Finland lleva la delantera a otras instituciones académicas en su afán por impulsar las aplicaciones de la computación inteligente distribuida. Fuentes del sector también explican la puesta en marcha de grupos de trabajo como 5G Infraestructure Association, donde telecos como Telefónica, Telecom Italia, Telenor u Orange colaboran con proveedores de red como Ericsson y Nokia con el objetivo de definir una primera visión consolidada de las redes 6G con horizonte 2023.

 

COMPARATIVA 5G VS 6G

Fuente: Ericsson

 

Antonio Lorenzo es redactor especializado en telecomunicaciones de elEconomista