Article  | 

Hablamos de las aceleradoras e incubadoras de las startups

SHARE

Las aceleradoras e incubadoras son quizá los recursos más valiosos de los que dispone una startup para lograr sus objetivos de desarrollo. Hoy en día, el mercado español e internacional cuenta con un gran número de lanzaderas de startups y aceleradoras que pueden ayudar a empresas en pleno nacimiento y desarrollo a alcanzar su máximo potencial y llegar a un público mayoritario. 

Por ese motivo, es imprescindible saber exactamente en qué consisten y en qué se diferencian. En este artículo exploraremos qué es una aceleradora de negocios y una aceleradora de startups, cómo funciona cada una de ellas, y averiguaremos cuáles son los beneficios de contar con su apoyo a la hora de poner en marcha un negocio o llevarlo al siguiente nivel. 

¿En qué consisten las aceleradoras e incubadoras para startups?

A menudo, los conceptos “incubadora” y “aceleradora” se utilizan indistintamente para referirse al mismo tipo de organización. No obstante, hay diferencias muy claras entre una y la otra. El rasgo distintivo principal entre una incubadora de startups y una aceleradora es la clase de proyectos empresariales que acogen: mientras que una incubadora da apoyo a empresas que aún se encuentran en una fase inicial, las aceleradoras ayudan a startups que quizás llevan años en activo pero quieren expandirse o mejorar su posición en el mercado. 

Así, una incubadora puede definirse como una empresa u organización que busca futuras startups en fase “semilla”. Un conjunto de consultores y expertos colaboran con los directores ejecutivos de las empresas para desarrollar los proyectos para darles viabilidad. 

Por lo general, las incubadoras se clasifican en función del nicho de mercado en el que se centran. Mientras que algunas de ellas abarcan un sector específico, como el tecnológico o el financiero, otras de mayor envergadura acogen toda clase de proyectos empresariales. La clave para comprender la función de una incubadora es el concepto de “mentorización”: la incubadora o lanzadera se encarga de trabajar codo con codo con los directivos para que aprendan a desarrollar su proyecto hasta que esté listo para desarrollar su actividad.

A diferencia de la incubadora, lo que hace una aceleradora de negocios es mejorar los beneficios económicos de una empresa que ya cuenta con un equipo formado y satisface una demanda real en el mercado. Para lograrlo, las aceleradoras de empresas también funcionan como mentores, aportando nuevas ideas para conseguir avances a mayor velocidad.

Hay tres tipos distintos de aceleradora de startups, en función de la iniciativa que hay detrás de ella:

  • Aceleradora pública: Este tipo de aceleradora depende de una institución o un organismo público, y por lo tanto cuenta con apoyo financiero público para el desarrollo de empresas.
  • Aceleradora privada: A diferencia de las públicas, este tipo de aceleradoras nacen de una iniciativa individual o colectiva de capital privado. 
  • Aceleradora corporativa: Esta última clase de aceleradoras se distingue por el tamaño de la empresa que la fundó. Normalmente, las empresas de gran tamaño inician una aceleradora para diversificar sus inversiones y adquirir talento empresarial mediante la colaboración con startups en desarrollo, que en ocasiones pueden utilizar la marca y las instalaciones de la empresa detrás de la aceleradora. Es el caso de las aceleradoras de Seat, Bankia o BStartup, establecida por el Banco Sabadell.

Cómo funcionan las incubadoras y aceleradoras para startups

Aunque cada incubadora establece periodos y procedimientos distintos para el desarrollo de empresas, todas suelen tener en común las siguientes fases:

  • Apertura de convocatoria: se establece una necesidad en el mercado y se convoca a startups que puedan solucionar el problema planteado.
  • Proceso de selección: Las startups se reúnen con la directiva de la incubadora para idear los proyectos empresariales. Al cabo de unas cuantas reuniones, la directiva escoge los proyectos cuya realización quiere apoyar.
  • Periodo de incubación: Un tutor de la incubadora trabaja como mentor para la startup y desarrolla el proyecto junto a ella. Este periodo se suele dividir en dos fases distintas:
    • Prueba de concepto: La startup define el proyecto empresarial y crea el plan de negocio junto a un tutor. Normalmente se firma un acuerdo de exclusividad y confidencialidad como garantía para la incubadora.
    • Producto Mínimo Viable: La startup crea el prototipo de la empresa aplicando los datos reales que ha incluido en el plan de negocio. 
  • Día de inversión: También conocido como “Partner Day”, en esta última fase la incubadora decide si compra el producto de la startup. También pueden llegar a un acuerdo de inversión o comercialización. 

Los anteriores casos responden a un proceso de incubación B2B o business to business, en el que el objetivo de la incubadora es incorporar un nuevo proyecto a su propia empresa. Por supuesto, también existe la incubación B2C o business to customer, en el que la incubadora apoya a una startup que luego lanza su producto al mercado. 

En el caso de las aceleradoras, las startups suelen establecerse en un lugar compartido, propiedad de la aceleradora. En él, el mentor les asesora para obtener un crecimiento más rápido, aportando feedback respecto de las decisiones para el desarrollo. Lo más habitual es que la aceleradora haga una aportación de capital inicial, conocida como seed funding

De forma similar a la incubación, al cabo del proceso de aceleración la startup se presenta a inversores de capital riesgo en lo que se conoce como “ronda de inversión” o demo day. El objetivo de esta última fase es concluir una primera ronda de inversión y obtener más apoyo económico para cumplir los objetivos. A diferencia de las incubadoras, el beneficio que suelen obtener las aceleradoras es entre un 5 o 10% del valor de la empresa a la que han apoyado. 

 Beneficios de utilizar una aceleradora o incubadora para startups

El anterior resumen ya apunta a la gran cantidad de ventajas que tiene contar con el apoyo de una aceleradora o incubadora de startups. El beneficio principal es, por supuesto, el crecimiento exponencial que permite la mentorización por parte de expertos: la empresa puede desarrollarse y obtener beneficios económicos con mucha más rapidez y, en muchas ocasiones, de forma casi inmediata desde su salida al mercado.

En segundo lugar, otra ventaja de disponer de apoyo externo es reforzar los puntos fuertes de la startup: gracias al asesoramiento y el feedback de la incubadora o aceleradora, es más fácil concentrarse en los elementos de la empresa que ofrecen una ventaja competitiva. No es extraño, de hecho, que muchas empresas pivoten a otro ámbito empresarial después de pasar por una aceleradora o incubadora.

Por último, pero no por ello menos importante, trabajar en colaboración con una incubadora o una aceleradora permite obtener una mayor red de contactos. Participar en programas empresariales pone a una startup en contacto con otros innovadores y emprendedores, con los cuales es muy frecuente que se entablen relaciones de fraternidad y se inicien tratos de colaboración empresarial.

 El apoyo que necesita una empresa en desarrollo

Cada vez existen más incubadoras, aceleradoras y organizaciones de apoyo a la emprendeduría en España. Desde el Grupo Intercom, actualmente la principal incubadora en España, hasta proyectos más jóvenes como Mola o híbridos de incubadora y aceleradora como SeedRocket, hay una gran variedad de empresas que ofrecen ayuda a proyectos empresariales en cualquier fase de desarrollo.

Estas organizaciones, que promueven y contribuyen a la viabilidad de las empresas en vías de crecimiento, se han convertido en un refuerzo esencial para la salud del panorama español e internacional. Todo emprendedor con una buena idea encontrará en ellas el soporte financiero necesario y, sobre todo, una red de apoyo a través de la cual llevar a cabo ideas innovadoras que contribuyan al tejido empresarial del país.