Osmar Bambini, CIO y Cofundador de umgrauemeio
El año en que Brasil acogió la COP30 no fue solo otro hito más en el calendario climático global. Se convirtió en un espejo que reflejó tanto la magnitud de la emergencia climática como las soluciones silenciosas, a menudo invisibles, que ya estaban tomando forma sobre el terreno. A lo largo de la Amazonía, el Pantanal, el Cerrado y los bosques periurbanos, un mensaje se volvió imposible de ignorar: los incendios ya no son desastres aislados. Son crisis sistémicas —ecológicas, sociales, climáticas y políticas a la vez—.
Y, sin embargo, en medio de temperaturas récord, sequías extremas y áreas quemadas sin precedentes, algo más se volvió evidente. La resiliencia no proviene solo de la tecnología, solo de las políticas ni solo de las comunidades. Surge de la integración de las tres. Esta comprensión es la base de nuestra aproximación en Embrace the Forest.
El año de Brasil como anfitrión de la COP se desarrolló en lo que el científico Stephen Pyne denomina el Piroceno, una era en la que el fuego se convierte en una fuerza dominante que redefine paisajes, economías y vidas. En este contexto, la conversación sobre el fuego comenzó a cambiar. Poco a poco, pero con creciente confianza, el relato se alejó de la idea del «fuego cero» hacia una comprensión más madura: el fuego puede ser ecológico o destructivo; el fuego puede ser una herramienta o un arma; el fuego puede gestionarse (o ignorarse hasta que se vuelve catastrófico).

En la Casa de la Innovación Social de Belém durante la COP30, este cambio tomó forma de una manera sencilla pero poderosa. La gente se reunió alrededor de una única hoguera, compartiendo experiencias entre mundos que rara vez se cruzan —líderes indígenas, brigadas comunitarias contra incendios, científicos, autoridades públicas, tecnólogos y financiadores—. La conclusión que surgió fue práctica, no teórica. El fuego no puede controlarse solo con tecnología. No puede gestionarse sin las personas que conviven con él. Y los esfuerzos comunitarios no pueden escalarse sin inteligencia, datos y coordinación.
Embrace the Forest nació de esta comprensión. No es un proyecto sobre desplegar tecnología en los territorios, sino sobre construir resiliencia con los territorios —combinando inteligencia en tiempo real, gobernanza y liderazgo local—. En la Amazonía y el Pantanal, esta aproximación integra la detección temprana basada en IA con brigadas comunitarias contra incendios, reduciendo los tiempos de respuesta de horas a minutos. Desplaza el esfuerzo de la respuesta de emergencia constante hacia la prevención, la planificación y la restauración, al tiempo que construye transparencia y confianza entre comunidades, ONG, gobiernos y financiadores. A través de diferentes biomas, la lección se ha mantenido constante: la tecnología solo funciona cuando potencia la capacidad humana, no cuando intenta sustituirla.
A primera vista, el Parque Natural de Collserola, que rodea el área metropolitana de Barcelona, puede parecer lejano a la Amazonía. Es un bioma distinto, gobernado bajo acuerdos institucionales diferentes y conformado por condiciones socioeconómicas propias. Sin embargo, el desafío central es sorprendentemente similar. Collserola es un bosque periurbano bajo estrés climático creciente, donde el calor extremo y la sequía prolongada elevan el riesgo de incendios, la vegetación densa se cruza con infraestructuras urbanas críticas, y la prevención, la detección temprana y la coordinación son mucho más eficaces que la reacción. En este contexto, las instituciones públicas, la sociedad civil y la tecnología deben operar como un sistema integrado.
Por eso Collserola es más que un proyecto piloto. Sirve de puente entre mundos. Lo que hemos aprendido en territorios remotos —sobre integrar datos con conocimiento local, construir confianza y diseñar sistemas que la gente realmente utiliza— se vuelve directamente aplicable a los paisajes mediterráneos de Europa. A cambio, Collserola ofrece algo igualmente valioso: un laboratorio vivo donde la gestión adaptativa del fuego, la gobernanza digital y la innovación pública pueden probarse, evaluarse y replicarse.
A lo largo de este recorrido, se alcanzó un hito importante en Barcelona. Embrace the Forest fue reconocido con los MWCapital Awards, recibiendo el Horizon Award —una distinción otorgada a iniciativas con fuerte potencial para generar impacto en el ecosistema digital y ambiental de Barcelona—. Más que un premio, este reconocimiento creó una oportunidad tangible para pilotar Embrace the Forest en la región de Barcelona, empezando por Collserola, mediante una estrecha colaboración con instituciones públicas, actores locales y el ecosistema de innovación más amplio. En marzo, el proyecto entra en una nueva fase como parte de la agenda de MWCapital en Barcelona, creando espacio para compartir las lecciones aprendidas en Brasil, conectar con profesionales europeos y explorar colectivamente cómo la gestión comunitaria del fuego, apoyada por herramientas digitales, puede fortalecer la resiliencia en los paisajes mediterráneos.
Mientras la comunidad mundial mira más allá de Brasil hacia la COP31, la pregunta ya no es si los incendios empeorarán, sino qué tan preparados estamos para convivir con ellos sin perder bosques, ciudades y vidas. El camino adelante no es abstracto; ya es visible. Las comunidades actúan como primeras respondedoras, guardianas del conocimiento y protectoras del territorio. La tecnología funciona como sistema de alerta temprana, herramienta de coordinación y fuente de transparencia. La gobernanza proporciona el tejido conectivo que alinea incentivos, responsabilidades y acción. Y la resiliencia se construye día a día, no solo en momentos de crisis.
Desde la Amazonía hasta Barcelona, Embrace the Forest demuestra que esta integración no es solo posible. Es esencial. El fuego enseña humildad. Expone los límites del control, el coste de la fragmentación y los riesgos de la inacción. Pero también enseña cooperación, porque nadie se enfrenta al fuego solo y tiene éxito. Si hay una lección del año de Brasil como anfitrión de la COP, es esta: el futuro de la resiliencia climática no se decidirá solo en salas de control, en comunidades o en algoritmos, sino en los espacios donde los tres se cruzan. Collserola es uno de esos espacios, y lo que construyamos allí resonará mucho más allá de sus colinas.
Mantente informado de todo
Suscríbete y mantente informado de los últimos contenidos de Mobile World Capital Barcelona.